Esta semana se están presentando en Paris las colecciones de Alta Costura y ayer, en concreto, se presentó la más esperada -por la incógnita que se cernía sobre ella. Sí, estoy hablando de la colección de Dior. Año tras año, todo el mundo ansiaba ver las creaciones del genial Galliano pero esta vez era la primera que se presentaba sin la supervisión del maestro. Todos sabemos la historia: fue despedido por unas desafortunadas declaraciones antisemitas.
A mi este tema me plantea ciertas suspicacias. Como es sabido, Dior pertenece al conglomerado de marcas de lujo LVMH, y a pesar de que no comparto las declaraciones que hizo Galliano, creo que ha sido repudiado fulminantemente. Lo han hecho tan rápido que se me ocurre pensar que al jefazo le empezaba a molestar y esto no ha sido más que una excusa. No se ha hablado en todo este tiempo de si era bueno en su trabajo sino de todos los chismorreos referentes al caso. No intento justificarlo pero si a todos nos gustaría que nuestros jefes nos juzgaran por nuestro trabajo creo que deberíamos hacer lo propio con él. Que dice que estaba estresado y deprimido y necesita ayuda, y además, se disculpa públicamente. No sé, creo que es la justicia francesa la encargada de darle las represalias pertinentes. ¿Somos capaces de juzgar una obra de arte sin tener en cuenta la ideología del artista? Tomemos el caso de Leni Riefensthal. Esta artista era la fotógrafa oficial del régimen nazi. La llamaron para que filmara las victorias morales del nazismo, en sus vídeos magnificaba la figura de Hitler. Sus trabajos son técnicamente perfectos, no comulgo con la ideología que desprenden pero hay que admitir que hizo muy bien su trabajo. Os recomiendo "Olimpia" y "El triunfo de la voluntad".
Volvamos al tema que nos ocupa: la colección de Alta Costura de Dior. La crítica no ha sido muy favorable y es que el material con el que se debía comparar es demasiado bueno. Creo que ese es el problema: la colección es buena, pero sólo eso. No es sublime como sus predecesoras y creo que en su contra también juega el hecho de que el tema elegido es complicado. A mi ( y eso siempre es una opinión) me recuerda mucho a los diseños de Ettore Sottsass. Para quienes no lo conozcáis, Sottsass fue un artista italiano que en 1981 creo el colectivo Memphis y también era consultor de diseño de Olivetti. Sus diseños podrían considerarse un poco kitsch ya que en ellos nada era lo que aparentaba.
Creo que los nuevos diseñadores de Dior han sido valientes y han trazado la colección alrededor de una temática dificil, pero en la colección aún se vislumbran ecos y costuras de su anterior diseñador. Supongo que poco a poco se irán quitando el peso que supone suceder a un genio como Galliano. Como se comenta en diversos artículos ahora las colecciones de Dior ya no hacen soñar...
martes, 5 de julio de 2011
domingo, 19 de junio de 2011
Mis sandalias doradas.
Hace años me compré unas sandalias doradas, recuerdo que lo hice porque las "necesitaba". Claro, pensaréis, es un poco exagerada. Pero el tiempo me ha acabado dando la razón: ¡me las pongo para todo!
Las mias las elegí planas, de este modo puedo llevarlas durante todo el día, y no me refiero sólo a la comodidad, sino al hecho de que me siento más cómoda llevando esos brillos sin tacón a las 9 de la mañana.
Para mi día a día, me gusta combinarlas con un vestidito vaquero, un cinturón y un gran bolso en el que guardar todo lo que quiera. Con las sandalias le das un toque chic a alguna prenda muy informal.
Desde luego también las utilizo con negro. Es elegante y un comodín muy recurrente. Esa es mi elección cuando me levanto y no sé que ponerme. Con pantalón y blusa negra, o vestido negro, me siento cómoda y, al mismo tiempo, voy bien vestida para trabajar. Si luego tengo alguna cena o algo ya no necesito cambiarme. Sé que no es un color muy veraniego, pero ¿qué le voy a hacer si me gustan los tono oscuros?
Últimamente estoy combinando el dorado con las rayas marineras y el azul marino ¡me encanta el aire capitán de barco que le da! Me siento como una moderna dama de Saint Tropez pero en Benicasim.
Con el tiempo le he ido perdiendo el miedo a combinar el dorado y, a cada nueva combinación, descubro que todas quedan bien. Mirad, tengo una blusa naranja que en la parte delantera hace unos pliegues que dan forma de gran lazo. La blusa es de seda y, por tanto, viste mucho para combinarla con el dorado -y que no parezca que me voy de boda- la utilizo con unos shorts vaqueros y mis sandalias doradas. Esta combinación que, a priori, puede parecer muy puesta es perfecta para los días en que salgo de casa por la mañana y no vuelvo hasta pasada la cena. Evidentemente, comprendo que algunas no podéis utilizar prendas de denim para trabajar, pero cambiando el short vaquero por unas bermudas anchas hasta la rodilla -justo por encima- obtendréis el mismo resultado.
Podría escribir más combinaciones con dorado pero creo que voy a parar. Lo que quiero es que os animéis y os deis cuenta de que es menos arriesgado de lo que parece. A mi siempre me funciona.
Así que ya sabéis si no las tenéis corred a vuestra zapatería favorita y haceros con unas. Por supuesto, luego venid a la tienda que tengo infinidad de conjuntos que casarán estupendamente con vuestras sandalias nuevas.
Las mias las elegí planas, de este modo puedo llevarlas durante todo el día, y no me refiero sólo a la comodidad, sino al hecho de que me siento más cómoda llevando esos brillos sin tacón a las 9 de la mañana.
Para mi día a día, me gusta combinarlas con un vestidito vaquero, un cinturón y un gran bolso en el que guardar todo lo que quiera. Con las sandalias le das un toque chic a alguna prenda muy informal.
Desde luego también las utilizo con negro. Es elegante y un comodín muy recurrente. Esa es mi elección cuando me levanto y no sé que ponerme. Con pantalón y blusa negra, o vestido negro, me siento cómoda y, al mismo tiempo, voy bien vestida para trabajar. Si luego tengo alguna cena o algo ya no necesito cambiarme. Sé que no es un color muy veraniego, pero ¿qué le voy a hacer si me gustan los tono oscuros?
Últimamente estoy combinando el dorado con las rayas marineras y el azul marino ¡me encanta el aire capitán de barco que le da! Me siento como una moderna dama de Saint Tropez pero en Benicasim.
Con el tiempo le he ido perdiendo el miedo a combinar el dorado y, a cada nueva combinación, descubro que todas quedan bien. Mirad, tengo una blusa naranja que en la parte delantera hace unos pliegues que dan forma de gran lazo. La blusa es de seda y, por tanto, viste mucho para combinarla con el dorado -y que no parezca que me voy de boda- la utilizo con unos shorts vaqueros y mis sandalias doradas. Esta combinación que, a priori, puede parecer muy puesta es perfecta para los días en que salgo de casa por la mañana y no vuelvo hasta pasada la cena. Evidentemente, comprendo que algunas no podéis utilizar prendas de denim para trabajar, pero cambiando el short vaquero por unas bermudas anchas hasta la rodilla -justo por encima- obtendréis el mismo resultado.
Podría escribir más combinaciones con dorado pero creo que voy a parar. Lo que quiero es que os animéis y os deis cuenta de que es menos arriesgado de lo que parece. A mi siempre me funciona.
Así que ya sabéis si no las tenéis corred a vuestra zapatería favorita y haceros con unas. Por supuesto, luego venid a la tienda que tengo infinidad de conjuntos que casarán estupendamente con vuestras sandalias nuevas.
domingo, 12 de junio de 2011
UN DÍA EN LA PISCINA
Este fin de semana del 11 y 12 de junio, se ha celebrado en la piscina del Parque del Oeste en Valencia el I Campeonato Autonómico Máster de Natación. Por supuesto, mi club, el Castalia Castellón, ha participado. Como sé que hay mucha gente que no sabe que se hace un día en una competición he pensado que podría haceros un pequeño resumen de como se desarrolló nuestra jornada. La de hoy aún se está celebrando, y debemos quitarnos el sombrero ante las y los participantes de hoy porque se nada, en piscina de 50 metros, 1500 y 800 libres. Ánimo.
Creo que debo seguir con lo que nos ocupa. A las 7:30 de la mañana habíamos quedado en la piscina de la Salera, en Castellón, para organizar los coches e irnos todos juntos a Valencia, nuestro destino.
La verdad es que estábamos contentos y nerviosos por volver a reunirnos, aunque comentamos que este año éramos menos que otros años. Es normal, los compromisos personales y laborales de cada uno, y alguna que otra molestia estomacal de última hora han hecho de las suyas. Pero esto es así: ¡somos másters!
Una de las mayores preocupaciones que teníamos era el frío. La verdad es que durante la semana no había hecho un tiempo cálido que permitiese que la, inmensa, piscina de 50 metros se pudiese calentar. Por lo que esa era una conversación recurrente y, luego, el tiempo ¿lloverá o no lloverá?
Al final, después de un buen rato elucubrando nos subimos en los coches todo el equipo y nos fuimos a la piscina.
Una vez llegados a la piscina, vimos que el cielo era gris en lugar de azul, y comprobamos como el agua estaba menos fría de lo que pensábamos. Aunque en esto dependía a quien le preguntaras. Debo admitir, que cuando llegó el momento de tirarnos a calentar... dudamos un poco. Sólo un poco. Jejejeje. Lo importante es que al final lo hicimos. Pero a lo que iba, dejamos nuestros trastos -que no eran pocos- y vimos como el conserje de la piscina terminaba de colocar las corcheras. Y atención, menudo nivel: ¡teníamos crono electrónico! Parecíamos profesionales.
Una vez hecho el calentamiento, a las 10:20 empezó la competición, no sin antes hacer un minuto de silencio por Paco Sanz, amigo y presidente de la Federación recientemente fallecido y a quien todo el mundo apreciaba. Tocaba mirar las series para ver la nuestra y en qué calle nos toca.
Por la mañana nadé 100 espalda y luego 100 braza, y luego el relevo 4x50 libres categoría +120 (años), y nos ganó el relevo del club de las chicas más jóvenes. Aunque por la tarde nos tomamos la revancha. Pero eso es otra historia.
Mientras esperas a que te llegue el momento de nadar, te dedicas a hablar con unos y con otros y a mirar la competición.
La verdad es que fue divertido, hicimos el tonto y nos entretuvimos con los problemas del Aquamaster para montar su carpa. Creo que estuvieron casi toda la sesión matutina. Ni ellos mismos se lo creían.
Estas fotos en las que estoy haciendo el payaso tuvieron a una fotógrafa de excepción, Adriana Peris, que me dio las indicaciones de lo que debía hacer. Pero aunque penséis que estamos en un parque, estábamos en la piscina y nadamos.
A las 14:00, se terminó la sesión matutina y llegó un merecido descanso para comer. El club había buscado un restaurante cercano a la piscina -pudimos ir andando- en el que nos prepararon un buen menú con el que reponer fuerzas.
Después de comer, vuelta a la piscina pero claro, entre que hacía más frío y que te entra una modorra que no veas...nadie tenía ganas de tirarse al agua.
Finalmente nos tiramos a calentar, pero como nadaba la segunda prueba, 50 braza, decidí calentar al final para estar mejor. Pero por si no me daba tiempo calenté con el bañador de competir. Así que como tenía el bañador húmedo -y gracias a dios no es de los que absorbe agua- iba con unas pintas por la piscina... Pero así no pasé frío.
Por suerte, a partir de las 18:30, el sol salió y pudimos disfrutar del tiempo que nos quedaba hasta los relevos. Esta vez 4x50 estilos. Otra de las cosas que nos proporcionó la venida del sol, es que nuestros bañadores y toallas se secaran en condiciones colgados de la carpa.
A las 20:30 se acabaron los relevos y pudimos ir a recoger nuestras medallas. Se acababa una intensa jornada natatoria, la última de la temporada para la mayoría de nosotros pero que, a partir de septiembre, volverán a nuestras vidas. Ahora toca "descansar": algunos seguirán acudiendo a la piscina, otros, aprovechando el buen tiempo, se entrenarán en el mar, pero ninguno estará quieto. Eso, seguro.
Creo que debo seguir con lo que nos ocupa. A las 7:30 de la mañana habíamos quedado en la piscina de la Salera, en Castellón, para organizar los coches e irnos todos juntos a Valencia, nuestro destino.
La verdad es que estábamos contentos y nerviosos por volver a reunirnos, aunque comentamos que este año éramos menos que otros años. Es normal, los compromisos personales y laborales de cada uno, y alguna que otra molestia estomacal de última hora han hecho de las suyas. Pero esto es así: ¡somos másters!
Una de las mayores preocupaciones que teníamos era el frío. La verdad es que durante la semana no había hecho un tiempo cálido que permitiese que la, inmensa, piscina de 50 metros se pudiese calentar. Por lo que esa era una conversación recurrente y, luego, el tiempo ¿lloverá o no lloverá?
Al final, después de un buen rato elucubrando nos subimos en los coches todo el equipo y nos fuimos a la piscina.
Una vez llegados a la piscina, vimos que el cielo era gris en lugar de azul, y comprobamos como el agua estaba menos fría de lo que pensábamos. Aunque en esto dependía a quien le preguntaras. Debo admitir, que cuando llegó el momento de tirarnos a calentar... dudamos un poco. Sólo un poco. Jejejeje. Lo importante es que al final lo hicimos. Pero a lo que iba, dejamos nuestros trastos -que no eran pocos- y vimos como el conserje de la piscina terminaba de colocar las corcheras. Y atención, menudo nivel: ¡teníamos crono electrónico! Parecíamos profesionales.
Una vez hecho el calentamiento, a las 10:20 empezó la competición, no sin antes hacer un minuto de silencio por Paco Sanz, amigo y presidente de la Federación recientemente fallecido y a quien todo el mundo apreciaba. Tocaba mirar las series para ver la nuestra y en qué calle nos toca.
Por la mañana nadé 100 espalda y luego 100 braza, y luego el relevo 4x50 libres categoría +120 (años), y nos ganó el relevo del club de las chicas más jóvenes. Aunque por la tarde nos tomamos la revancha. Pero eso es otra historia.
Mientras esperas a que te llegue el momento de nadar, te dedicas a hablar con unos y con otros y a mirar la competición.
La verdad es que fue divertido, hicimos el tonto y nos entretuvimos con los problemas del Aquamaster para montar su carpa. Creo que estuvieron casi toda la sesión matutina. Ni ellos mismos se lo creían.
Estas fotos en las que estoy haciendo el payaso tuvieron a una fotógrafa de excepción, Adriana Peris, que me dio las indicaciones de lo que debía hacer. Pero aunque penséis que estamos en un parque, estábamos en la piscina y nadamos.
A las 14:00, se terminó la sesión matutina y llegó un merecido descanso para comer. El club había buscado un restaurante cercano a la piscina -pudimos ir andando- en el que nos prepararon un buen menú con el que reponer fuerzas.
Después de comer, vuelta a la piscina pero claro, entre que hacía más frío y que te entra una modorra que no veas...nadie tenía ganas de tirarse al agua.
Finalmente nos tiramos a calentar, pero como nadaba la segunda prueba, 50 braza, decidí calentar al final para estar mejor. Pero por si no me daba tiempo calenté con el bañador de competir. Así que como tenía el bañador húmedo -y gracias a dios no es de los que absorbe agua- iba con unas pintas por la piscina... Pero así no pasé frío.
Por suerte, a partir de las 18:30, el sol salió y pudimos disfrutar del tiempo que nos quedaba hasta los relevos. Esta vez 4x50 estilos. Otra de las cosas que nos proporcionó la venida del sol, es que nuestros bañadores y toallas se secaran en condiciones colgados de la carpa.
A las 20:30 se acabaron los relevos y pudimos ir a recoger nuestras medallas. Se acababa una intensa jornada natatoria, la última de la temporada para la mayoría de nosotros pero que, a partir de septiembre, volverán a nuestras vidas. Ahora toca "descansar": algunos seguirán acudiendo a la piscina, otros, aprovechando el buen tiempo, se entrenarán en el mar, pero ninguno estará quieto. Eso, seguro.
miércoles, 11 de mayo de 2011
¿Es necesario?
La verdad es que siempre me pregunto si realmente es necesario ir siempre de estreno. Seguro que muchos de vosotros pensáis que estoy loca por decir eso teniendo una tienda de ropa, pero nosotros tratamos de ofrecer marcas y productos que, tanto en diseño como en calidad, trasciendan varias temporadas. De este modo se crean estilísmos auténticos: no me gusta nada el "total look" en la calle. ¡ni que estuviéramos en un desfile! Sin olvidar que de ese modo no le has podido dar tu toque a esas prendas.
Muchas clientas cuando vienen a que les asesore para algún evento, se olvidan de prendas que compraron en temporadas anteriores y, en bastantes ocasiones, soy yo la que se acuerda de lo que les he vendido y les ofrezco prendas con las que tengan posibilidad de combinarlo. Me encanta dar nuevas vidas a las prendas simplemente con un pequeño cambio.
Esto me viene a la mente cuando releo un artículo de un periódico extranjero en el que se analizaba como, el consumo desmesurado de ropa de usar y tirar era más contaminante, y que -sólo por el efímero placer de ir siempre de estreno-, nos había llevado a la situación actual, en la que sólo produciendo cada vez más, se podía avanzar. El artículo no hablaba sólo de las cadenas de ropa rápida, sino de que aparecían muchas marcas con el mismo concepto: ropa con un diseño llamativo, barata y que, por tanto había bajado en calidad- de usar y tirar. Ahora, inmersos en una crisis que nadie sabe cuando empezará a decaer, las empresas deben reorganizarse y cambiar el chip.
Ese artículo, en su día, nos hizo recapacitar y pensar ¿vamos por el buen camino?¿esta es la tienda que queremos? y debo decir que sí. No pretendemos vender cantidades ingentes de ropa, sino vender aquella que realmente se ajusta a lo que consideramos unos mínimos de calidad, en todos los aspectos. Esa fue la causa que nos llevó hace unos años a cambiarnos a un local más bonito, pero más pequeño y manejable, y al mismo tiempo, nos decidió irnos fuera a encontrar nuevas colecciones que ofrecer a nuestros clientes. Por ello, no queremos ofrecer colecciones que estén masificadas, sino cosas más difíciles de encontrar que motiven más el proceso de compra. De modo que, nos vemos obligados a no dormirnos y estar siempre informados, para ir un paso por delante.
Así que os pregunto, ¿es necesario?
Esta vez no lleva fotos. Lo siento.
Muchas clientas cuando vienen a que les asesore para algún evento, se olvidan de prendas que compraron en temporadas anteriores y, en bastantes ocasiones, soy yo la que se acuerda de lo que les he vendido y les ofrezco prendas con las que tengan posibilidad de combinarlo. Me encanta dar nuevas vidas a las prendas simplemente con un pequeño cambio.
Esto me viene a la mente cuando releo un artículo de un periódico extranjero en el que se analizaba como, el consumo desmesurado de ropa de usar y tirar era más contaminante, y que -sólo por el efímero placer de ir siempre de estreno-, nos había llevado a la situación actual, en la que sólo produciendo cada vez más, se podía avanzar. El artículo no hablaba sólo de las cadenas de ropa rápida, sino de que aparecían muchas marcas con el mismo concepto: ropa con un diseño llamativo, barata y que, por tanto había bajado en calidad- de usar y tirar. Ahora, inmersos en una crisis que nadie sabe cuando empezará a decaer, las empresas deben reorganizarse y cambiar el chip.
Ese artículo, en su día, nos hizo recapacitar y pensar ¿vamos por el buen camino?¿esta es la tienda que queremos? y debo decir que sí. No pretendemos vender cantidades ingentes de ropa, sino vender aquella que realmente se ajusta a lo que consideramos unos mínimos de calidad, en todos los aspectos. Esa fue la causa que nos llevó hace unos años a cambiarnos a un local más bonito, pero más pequeño y manejable, y al mismo tiempo, nos decidió irnos fuera a encontrar nuevas colecciones que ofrecer a nuestros clientes. Por ello, no queremos ofrecer colecciones que estén masificadas, sino cosas más difíciles de encontrar que motiven más el proceso de compra. De modo que, nos vemos obligados a no dormirnos y estar siempre informados, para ir un paso por delante.
Así que os pregunto, ¿es necesario?
Esta vez no lleva fotos. Lo siento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












